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Ciencia y salud

Salicornia y Alzheimer: qué dice realmente la ciencia

La salicornia ha despertado interés científico por algunos compuestos bioactivos relacionados con memoria y neuroprotección. Qué se ha observado realmente y qué no permite afirmar todavía la evidencia.

Cultivo de salicornia
Cultivo de salicornia de VERDESAL · Castelló d’Empúries

¿POR QUÉ INTERESA LA SALICORNIA?

La salicornia se ha estudiado por muchas razones: por su extraordinaria adaptación a la salinidad, por su utilización como alimento y también por los compuestos bioactivos que produce.

En los últimos años ha aparecido además una línea de investigación mucho más sorprendente: su posible relación con determinados mecanismos implicados en la memoria y el deterioro cognitivo.

Eso ha dado lugar a titulares fáciles del tipo «la salicornia previene el Alzheimer».

La ciencia, de momento, no permite decir eso.

Pero lo que sí se ha encontrado merece ser contado.

Las plantas que viven sometidas a estrés salino necesitan proteger sus estructuras celulares frente al estrés oxidativo y otras condiciones ambientales extremas.

En distintas especies de Salicornia se han identificado polifenoles y otros compuestos que han despertado interés por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y por su actividad sobre determinados mecanismos celulares.

Uno de los que más atención ha recibido es el sistema colinérgico.

LA ACETILCOLINA Y LA MEMORIA

La acetilcolina es un neurotransmisor que participa, entre otras funciones, en procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje.

Una enzima llamada acetilcolinesterasa se encarga de degradarla.

Este mecanismo resulta especialmente interesante cuando hablamos de Alzheimer porque algunos de los medicamentos utilizados para tratar determinados síntomas de la enfermedad actúan precisamente inhibiendo la acetilcolinesterasa, aumentando temporalmente la disponibilidad de acetilcolina en el cerebro.

Algunos extractos de salicornia han mostrado actividad sobre esta misma enzima.

Pero aquí aparece una distinción fundamental:

que un extracto vegetal actúe sobre un mecanismo relacionado con un medicamento no significa que ese extracto pueda prevenir o tratar una enfermedad.

Simplemente explica por qué los investigadores decidieron seguir estudiándolo.

LO QUE OCURRIÓ EN ANIMALES

En 2018 se publicó un estudio con un extracto etanólico desalado de Salicornia europaea.

Los investigadores trabajaron con ratones a los que se había provocado experimentalmente una alteración de memoria mediante escopolamina.

La escopolamina interfiere con el sistema colinérgico y se utiliza con frecuencia en investigación para generar temporalmente alteraciones de aprendizaje y memoria.

Los animales tratados con el extracto de salicornia mostraron mejoras en determinadas pruebas de comportamiento y memoria.

También se observaron efectos relacionados con la actividad de la acetilcolinesterasa, el estrés oxidativo, los procesos inflamatorios y algunas vías asociadas con la función neuronal.

Los resultados eran suficientemente interesantes para continuar investigando.

Pero hay una diferencia enorme entre este experimento y una enfermedad humana:

un ratón con una alteración de memoria inducida mediante escopolamina no es una persona con enfermedad de Alzheimer.

UN COMPUESTO LLAMADO ACANTÓSIDO B

La investigación continuó intentando descubrir qué componentes del extracto podían estar detrás de algunos de estos efectos.

Un estudio posterior aisló un compuesto denominado acantósido B a partir de extractos de Salicornia europaea.

En experimentos celulares mostró actividad frente a procesos inflamatorios y también capacidad para inhibir la acetilcolinesterasa.

Cuando se administró a ratones sometidos nuevamente al modelo de escopolamina se observaron efectos sobre la función colinérgica, el estrés oxidativo, la inflamación y determinadas vías celulares relacionadas con la memoria.

Era otra pieza interesante del puzle.

Pero seguíamos estando en investigación experimental.

La siguiente pregunta era inevitable:

¿qué ocurre cuando se prueba en personas?

¿SE HA PROBADO EN PERSONAS?

Sí.

En 2020 se publicó un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.

Participaron 63 personas que referían problemas de memoria pero no padecían demencia.

Durante doce semanas, una parte recibió 600 mg diarios de un extracto etanólico desalado de Salicornia europaea y la otra recibió placebo.

Esta diferencia es importante.

No se estaba estudiando el efecto de comer salicornia.

Se estaba administrando un extracto específico, procesado, desalado y utilizado a una dosis determinada.

El objetivo principal era comprobar si mejoraba la función cognitiva medida mediante una escala estandarizada.

¿Y QUÉ OCURRIÓ?

El resultado principal fue negativo.

No se encontró una mejora significativa de la medida global de función cognitiva respecto al placebo.

En un subgrupo de participantes con deterioro cognitivo leve se observó una diferencia en una prueba concreta relacionada con función ejecutiva.

Pero los propios investigadores fueron prudentes: el estudio era pequeño y de corta duración, y concluyeron que serían necesarios ensayos mayores y con seguimientos más largos.

Este tipo de resultados son especialmente importantes cuando hablamos de alimentación y salud.

Un estudio científico no deja de ser interesante porque no confirme la hipótesis inicial.

También nos permite saber hasta dónde llega la evidencia y dónde empiezan las afirmaciones que todavía no podemos hacer.

SALICORNIA NO ES LO MISMO QUE EXTRACTO DE SALICORNIA

Esta es probablemente la distinción más importante de todo el artículo.

Los participantes de aquellos estudios no comieron unos brotes de salicornia en una ensalada.

Los investigadores utilizaron extractos específicos obtenidos mediante determinados procesos, desalados y administrados en cantidades controladas.

Por tanto:

los resultados obtenidos con un extracto no pueden trasladarse directamente al consumo habitual de salicornia como alimento.

Son productos diferentes, con concentraciones diferentes y objetivos diferentes.

Hoy no existe evidencia que permita afirmar que comer salicornia prevenga el Alzheimer.

Tampoco que pueda tratarlo.

LA INVESTIGACIÓN CONTINÚA POR OTROS CAMINOS

La historia, sin embargo, no terminó con aquel ensayo.

En 2026 se publicó un nuevo ensayo piloto con un extracto rico en polifenoles de Salicornia ramosissima.

Esta vez la investigación no estaba centrada en la enfermedad de Alzheimer.

Participaron 71 personas que habían sufrido un ictus lacunar, un tipo de ictus relacionado con la enfermedad de los pequeños vasos cerebrales y que puede asociarse con deterioro cognitivo vascular.

Durante doce meses recibieron un extracto de salicornia rico en polifenoles o placebo.

El objetivo principal era estudiar su seguridad y tolerabilidad.

En algunos análisis secundarios aparecieron diferencias exploratorias en medidas cognitivas y funcionales.

Pero aquí vuelve a ser fundamental leer el estudio completo y no quedarse únicamente con el resultado llamativo.

Había pocos participantes, existían diferencias iniciales entre los grupos y faltaban datos de seguimiento de una parte importante de ellos.

Los propios autores advierten expresamente que estos resultados no deben interpretarse como una demostración de eficacia.

Sirven para plantear nuevas preguntas y justificar investigaciones más amplias.

Y además estudiaban deterioro cognitivo relacionado con enfermedad vascular cerebral, no enfermedad de Alzheimer.

Es un buen ejemplo de cómo avanza realmente la ciencia:

un resultado interesante abre una nueva pregunta; no convierte automáticamente una planta en un tratamiento.

¿QUÉ PODEMOS DECIR ENTONCES?

Podemos decir que determinados extractos y compuestos obtenidos de especies de Salicornia han mostrado efectos interesantes sobre mecanismos relacionados con:

  • el estrés oxidativo;
  • la inflamación;
  • el sistema colinérgico;
  • y determinadas funciones cognitivas en modelos experimentales.

Podemos decir también que estos resultados han sido suficientemente interesantes como para justificar ensayos en humanos.

Y podemos decir que la investigación continúa.

Pero también debemos decir algo con la misma claridad:

no existe actualmente evidencia que permita afirmar que comer salicornia prevenga o trate la enfermedad de Alzheimer.

Eso no hace menos interesante a la planta.

Al contrario.

Salicornia europaea en su hábitat
Foto: Jens-Christian Svenning · CC BY 4.0

UNA PLANTA ADAPTADA AL ESTRÉS

Parte del interés científico de las halófitas nace precisamente de las condiciones en las que viven.

La salinidad provoca importantes dificultades para una planta: altera la disponibilidad de agua, modifica el equilibrio iónico y puede aumentar el estrés oxidativo dentro de sus tejidos.

Para sobrevivir, las halófitas han desarrollado mecanismos fisiológicos y bioquímicos extraordinariamente sofisticados.

Entre ellos se encuentra la producción y regulación de distintos compuestos que ayudan a proteger sus células.

Y algunos de esos compuestos son precisamente los que hoy despiertan interés en ámbitos de investigación muy alejados de la agricultura.

SALICORNIA EN VERDESAL

En VERDESAL trabajamos con la salicornia como lo que es para nosotros: una planta comestible y un cultivo adaptado a ambientes salinos.

Pero cultivar una especie también despierta inevitablemente la curiosidad por entenderla.

Su sabor, su comportamiento en el campo, su respuesta a diferentes niveles de salinidad y también la enorme cantidad de estrategias biológicas que le permiten vivir en condiciones donde muchas otras plantas tendrían dificultades.

La investigación farmacológica trabaja con extractos, moléculas y concentraciones específicas.

Nuestro trabajo agrícola y gastronómico es otro.

No debemos confundirlos.

Pero ambos parten de algo común: una planta aparentemente sencilla que esconde una biología extraordinariamente compleja.

Y quizá eso sea lo realmente fascinante.

Una planta que ha desarrollado mecanismos para protegerse y sobrevivir en uno de los ambientes más exigentes está ofreciendo a los investigadores moléculas que merece la pena seguir estudiando.

Eso no convierte una rama de salicornia en un medicamento.

No es una cura.

Es una pregunta científica abierta.